Preguntas frecuentes sobre gas

Queremos ayudarte a resolver todas tus dudas. En esta sección respondemos a las preguntas más habituales sobre distintos aspectos de tu suministro de gas natural: facturación, trámites, tarifas, etc.


Preguntas frecuentes más consultadas

¿Cuál es la diferencia entre el radiador y el convector?

Una de las principales diferencias entre el radiador y el convector se encuentra en que el primero revuelve menos el aire por lo que no traslada tanto el polvo ni crea tanta sequedad en el ambiente.

Asimismo, la sensación térmica generada por los radiadores y el tiempo que mantienen el calor es superior a lo que se consigue usando los convectores como medio de generación de temperatura. 

Por contra, la rapidez para producir calor de los convectores es mayor que la de los radiadores. 

Por último, las dimensiones de las superficies a calentar también marca una diferencia entre estos dos aparatos. Así, el convector se recomienda como dispositivo para calentar espacios o estancias pequeñas, mientras que el radiador es ideal para viviendas no muy grandes o como complemento a otros sistemas de calefacción.

¿Cuántos tipos de inspecciones de gas obligatorias existen?

En las instalaciones de gas natural la inspección obligatoria se realiza cada 5 años a fin de detectar que todos los elementos funcionan correctamente y son seguros. 

Los tipos de revisiones de gas obligatorias son dos: 

  1. La inspección de la Instalación Receptora Individual (IRI). Se realiza en el interior de la vivienda y en ella se comprueba el suministro doméstico de gas con los aparatos que lo consumen. El cargo de esta inspección corre a cuenta del titular del contrato de suministro de gas natural.

  2. La inspección de la Instalación Receptora Común (IRC). Es la que se realiza en las zonas comunes de un edificio residencial sobre su acometida de gas. En este caso, corre a cargo de todos los titulares, esto es, de la comunidad de vecinos.

¿A qué altura van las rejillas de ventilación del gas?

Saber a qué altura van las rejillas de ventilación del gas te permitirá cumplir la normativa vigente sobre evacuación de gases ante posibles fugas y queda regulada en el Reglamento de Instalaciones Técnicas de Edificios (RITE) y en la UNE 60670-6.  

La normativa mencionada establece que las cocinas de gas natural deberán contar con una rejilla de ventilación situada a 180 cm del suelo. Además, dicha salida deberá estar como mínimo a 40 cm del techo.

En caso de que el suministro energético de la cocina sea con gas butano o con propano, el número de rejillas se eleva a dos: la ya mencionada a 180 cm del suelo y menos de 40 cm del techo, así como una inferior a menos de 15 cm del suelo. 

Asimismo, debes tener presente que la rejilla de ventilación deberá ser como mínimo de 125 cm2,  pero al cubrirse con lamas, finalmente el agujero a realizar deberá ser algo mayor. No pierdas de vista este hecho para calcular correctamente a qué altura debes colocar tu rejilla de ventilación del gas.

¿De qué material están hechas las tuberías de gas natural?

No hay un único material idóneo para las tuberías de gas natural, de hecho, los materiales más comúnmente utilizados en su fabricación son el acero, el cobre y el polietileno. 

Los tubos de acero son altamente resistentes a la presión y a las condiciones ambientales. Esto garantiza que sea un material idóneo tanto para instalaciones internas como externas, subterráneas o a nivel de suelo, a pesar de que pueden presentar problemas de oxidación. 

Por otro lado, su vida útil es larga, son livianos y su instalación no presenta excesivas complicaciones dada la flexibilidad con la que cuenta y la compatibilidad con procesos de soldadura. 

Su principal hándicap son el precio y la conductividad térmica. 

Los tubos de cobre han sido los protagonistas en las instalaciones de gas por décadas, sobre todo, en las interiores. Incluso en algunos casos se aprovecha su color a la hora de decidir dada su mayor encaje como elemento decorativo. 

Es fácil de instalar, es un material liviano y también permite soldadura en caso de ser necesaria para su instalación. Su conductividad térmica es otra de sus ventajas. 

En contra tiene que es un producto más caro y menos resistente que el acero. 

Los tubos de polietileno son mucho más económicos, completamente dúctiles y compatibles con instalaciones subterráneas. 

La parte negativa de ellos es que no son recomendables en instalaciones exteriores donde la exposición al sol sea alta, dado que en estas condiciones el material se deteriora con relativa facilidad. 

Tampoco se aconsejan en instalaciones en zonas con actividad sísmica reconocida ni en aquellas que abastecen redes de gas de alcantarillas y túneles. 

¿Qué ocurre si existe un error en mi contador de gas?

Contar con un contador de gas defectuoso supone como mínimo que te enfrentes a problemas económicos, burocráticos y hasta legales. 

Los errores en el contador del gas pueden derivar en una lectura de consumo inferior a la real, lo que implica que en el momento que se detecte el error, la compañía suministradora va a proceder a regularizar la situación con el consabido recargo en tu factura del gas. 

Por el contrario, si la lectura ha sido superior al consumo real, lo primero que tendrás que pelearte es que se reconozca este hecho para después solicitar que se te abone la diferencia. 

Para evitar este tipo de situaciones, controla las cifras con regularidad porque, en caso de que tu contador de gas esté estropeado, los números que registran el consumo no se moverán o incluso pueden ir hacia atrás. 

Siempre que detectes un comportamiento anómalo en tu contador de gas lo mejor es contactar con la empresa distribuidora o con un instalador técnico profesional y autorizado que detecte dónde está el problema. 

¿Merece la pena contratar un servicio de mantenimiento del gas?

Contratar el servicio de mantenimiento del gas es una acción que muchos usuarios ven innecesaria y en la que otros confían plenamente. Para dar con la respuesta más afín a esta pregunta, lo primero es que conozcas cuáles son las ventajas que tiene asociada la contratación del mencionado servicio de mantenimiento del gas y que son:

  • Mejora de la eficiencia energética.

  • Reducción de costes por dicha mayor eficiencia. 

  • Ampliación de la vida útil de la caldera.

  • Menor probabilidad de sufrir riesgos graves al realizar revisiones periódicas de carácter preventivo (gratis).

  • Acceso a reparaciones urgentes en menos tiempo.

  • Servicio disponible 24/7/365.

  • Ofertas y descuentos especiales en la factura del gas.

  • Menor huella de carbono gracias a calderas más eficientes y respetuosas con el medioambiente.

Una vez analizadas y valoradas todas estas ventajas para tu caso en concreto, tendrás la respuesta a si contratar el servicio de mantenimiento de gas es algo que te debas plantear o no.

¿Se puede hacer un cambio de titular de gas natural en un piso de alquiler?

Hacer un cambio de titular del contrato de gas natural en pisos de alquiler es un procedimiento no solo posible, sino también aconsejable por las ventajas que supone tanto para el arrendador como para el inquilino o arrendatario. 

Concretamente, el arrendador se aísla de posibles pérdidas o reclamaciones futuras por impago de los recibos de gas asociados al contrato de la vivienda de su propiedad objeto de alquiler.

Y, en el caso del inquilino o arrendatario, la principal ventaja llega al poder gestionar directamente –sin que intervenga el arrendador– de gestiones o modificaciones que considere oportunas tales como: 

¿Es posible ahorrar si cambio el contrato del gas?

La respuesta rápida a esta pregunta es “sí, al cambiar el contrato del gas puedes ahorrar siempre que se produzcan una serie de circunstancias”. 

Si entramos a desarrollar un poco más en profundidad nuestra respuesta, tenemos que el ahorro en la factura del gas por cambio de contrato llega siempre que puedas acceder a unas tarifas de mercado, en concreto de la competencia, que mejoren las que tienes contratadas. 

El hecho extendido de permanecer en una compañía para evitar los trámites de cambiar de una a otra, juega en contra de los consumidores que, en ocasiones se pueden estar cerrando la puerta a obtener condiciones ventajosas por no indagar en las últimas ofertas del mercado gasístico. 

Acceder a las promociones y ofertas que las compañías ponen a disposición de los nuevos clientes puede suponer un ahorro considerable en tu estrategia de recorte de gastos domésticos. Eso sí, no olvides comprobar detenidamente las condiciones del nuevo contrato para no lamentar situaciones desfavorables. 

¿Cuánto cuesta dar de alta el gas?

El coste de dar de alta el gas es algo que muchos usuarios desconocen –y que deberían saber antes de proceder al trámite en sí mismo–, dado que el alta es un requisito obligatorio a cumplimentar antes de poder acceder al suministro. 

El coste de dar de alta el gas se compone de dos partidas. Por un lado, encontramos el precio de los derechos asignados al alta y, por otro lado, el precio de los derechos de acometida. 

El precio de los derechos de alta del gas natural lo fija cada Comunidad Autónoma en función de la tarifa de acceso (RL.1, RL.2, RL.3 o RL.4) y se calcula atendiendo al consumo realizado durante el año previo o de forma estimativa en los nuevos suministros.

El precio de los derechos de acometida es el mismo para todos y se calcula tomando como base la tarifa de acceso asignada al usuario.

¿Cuándo dar la lectura del contador de gas natural?

Sobre los trámites relacionados con la lectura del contador de gas natural sobrevuela de forma recurrente la pregunta de cuándo debe el usuario o el personal de la empresa distribuidora aportar dicha lectura. 

La respuesta final a esta pregunta varía dependiendo del tipo de suministro recibido. 

Así, para consumos considerados como domésticos, esto es, inferiores a 15 kW y, tal como indica el Real Decreto 1718/2012, la información ha de recogerse de forma bimensual, lo cual significa que son 6 las lecturas de contador de gas natural que deben ser informadas por año.

Si el suministro es no doméstico, y tiene como receptores finales a negocios, empresas o comunidades que superan los 100.000 kWh anuales, la lectura del contador de gas se realizará con carácter mensual

¿Cuál es la vida útil de una caldera de gas?

La vida útil de una caldera de gas depende de más factores que el promedio de vida del aparato en sí mismo y de su supuesta “obsolescencia programada”. 

Esto nos lleva a que los 10 o 15 años de vida teóricos por término medio se pueden ver aumentados o disminuidos en función del uso y mantenimiento que le des a tu caldera de gas. 

De hecho, el primer factor que puede alargar la vida útil de tu caldera de gas es que la instalación haya sido la correcta y la hayan realizado profesionales cualificados. 

Esta misma cualificación es la que debes buscar para atender al segundo factor que ayuda a que tu caldera dure más tiempo en perfectas condiciones y que no es otro que los mantenimientos y revisiones periódicas que ayudarán a detectar problemas manifiestos y a prevenir aquellos incipientes.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, ¿existen datos promedio de vida útil de una caldera de gas? Sí, existen. ¿Se cumplen estos promedios en todos los casos? Como hemos visto, no, ya que dependen directamente de circunstancias y elementos externos. 

¿De dónde viene el gas de la cocina?

El punto de origen del gas de la cocina depende directamente del tipo de gas utilizado en el suministro de la misma. 

Independientemente de que existen más, los 4 combustibles más comúnmente usados en el suministro de este electrodoméstico de gama blanca son: 

  1. Gas natural. El punto de origen del gas natural antes de llegar a la cocina de tu casa son los gasoductos.

  2. Gas propano. Este tipo de gas puede llegar a tu casa de 3 formas distintas. A saber: canalizado desde un depósito central encargado de abastecer a varios edificios residenciales o inmuebles a través de tuberías, a granel desde un depósito propio de propano –esta opción es muy habitual en viviendas unifamiliares–, envasado en bombonas de distintas capacidades –de 11 kilogramos ideales para viviendas unifamiliares o pisos con poco consumo y de 35 kilogramos para viviendas con alto consumo o para negocios–.

  3. Gas butano. El butano comercial viene embotellado en las archiconocidas bombonas que contienen una mezcla de butano, propano, isobutano y etano. Como dato anecdótico decir que estas bombonas incluso cuentan con una denominación de color propia “color butano”.

  4. GLP o gas licuado del petróleo. El suministro de GLP a tu cocina puede llegar desde bombonas o cilindros, desde depósitos estacionarios o desde redes de distribución habilitadas a tal efecto.    

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