¿Qué es, tipos y quién asigna el peaje de acceso al gas?

El peaje de acceso al gas, también conocido como tarifa de acceso, es una parte de la factura del gas mediante la que se financia el mantenimiento del sistema gasista español.

Te contamos a qué se refiere este concepto del peaje de acceso, sus últimas novedades normativas y cómo se calcula en tu recibo.

¿Qué es el peaje de acceso al gas?

El peaje de acceso al gas es una parte regulada de la factura del gas que todos los usuarios deben abonar por tener acceso a la red de distribución de gas natural en España. 

Dicho de otra manera, el peaje o tarifa de acceso al gas repercute los costes de mantenimiento y acceso a las infraestructuras de gas natural entre todos los consumidores de este recurso, con el objetivo de contribuir al sostenimiento del sistema. 

En función del consumo anual del punto de suministro –definido en kilovatios hora al año (kWh/año)–, de la presión y del tipo de usos de la energía, la empresa distribuidora de gas de tu área geográfica te asignará el peaje que te corresponda. 

Al ser costes regulados, el precio a abonar por cada peaje o tarifa de acceso a la red de gas natural está fijado por el Gobierno, en concreto por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), y se rige por el RD 1184/2020 y la Orden TED/1023/2021, de 27 de septiembre.

Los peajes de acceso se abonan en la factura de gas natural tanto en la parte correspondiente al término fijo (acceso al suministro) como en el término variable (consumos). 

La compañía comercializadora de gas a la que abonas los recibos del gas natural, únicamente desempeña una función de recaudador en lo que respecta a estos peajes de acceso.

Peaje de acceso al gas

¿Cuántos peajes de acceso al gas existen?

Desde el 1 de octubre de 2021, se han creado seis nuevas modalidades tarifarias (RL1, RL2, RL3, RL4, RL5 y RL6), que se definen en función del consumo anual de gas realizado en un punto de suministro determinado. 

  • Los tres primeros peajes (RL1, RL2, RL3) se orientan a usos domésticos, hasta 50.000 kWh/año.

  • Los tres siguientes (RL4, RL5 y RL6) corresponden a perfiles de consumo de pymes, comercios o comunidades de propietarios, hasta 5 GWh/año.

Estos nuevos grupos tarifarios vienen a sustituir y simplificar los anteriores, lo que beneficia sobre todo, como veremos más adelante, a aquellos usuarios domésticos con consumos inferiores a 15.000 kWh/año. 

Hay que recordar que como cliente no puedes elegir tu tarifa de acceso, sino que dependerá del consumo total anual en kilovatios hora (kWh) que realices y de la estructura de los peajes de acceso al sistema vigentes en cada momento. 

Los nuevos peajes de acceso para usuarios domésticos

Vamos ahora a entrar en detalle con los nuevos peajes para consumidores domésticos o pequeñas empresas:

  • RL.1 (antes 3.1). Aplicable a consumos inferiores o iguales a 5.000 kWh/año. Esta tarifa se ajusta a un uso reducido de gas, por ejemplo para cocina y calentador de agua de gas natural.

  • RL.2 (antes 3.2). Se aplica en consumos superiores a 5.000 kWh/año, e inferiores o iguales a 15.000 kWh/año. Este tramo tarifario está pensado para los hogares de hasta dos personas, que además de utilizar el gas para cocinar y el agua caliente, cuentan con calefacción de gas natural.

  • RL.3 (antes 3.2). Rige los consumos superiores a 15.000 kWh/año, e inferiores o iguales a 50.000 kWh/año. Si además de usar el gas para calefacción y el resto de usos mencionados, sois más de dos personas en casa, muy probablemente estarás en el peaje o tarifa RL.3. Este peaje también es muy habitual en pequeños negocios.

Como vemos, anteriormente el grupo 3.2 estaba especificado para consumos de entre 5.000 y 50.000 kWh. Sin embargo desde octubre de 2021, el grupo se divide en dos (RL2 y RL3), hecho que beneficia a los consumidores medios, que verán reducido el coste de los peajes y cargos en su factura de gas natural con calefacción.

¿Quién asigna el peaje de acceso al gas?

El peaje de acceso al gas natural –y su correspondiente tarifa– es asignado por la compañía distribuidora de gas según el consumo anual de tu vivienda o local comercial en kilovatios hora (kWh), por lo que no puedes escoger un peaje u otro.

Esta tarifa se actualiza cada año, en función del consumo real del año anterior, por lo que si tu consumo de gas es mayor o menor de lo previsto según tu peaje de acceso a la red, éste se reasignará de manera automática y conllevará una variación de precio según corresponda. Esto en principio no supone un cambio contractual ni en el resto de las condiciones con tu compañía de gas que se mantendrán intactas a como las firmaste.

¿Y si das de alta por primera vez un punto de suministro?

En las nuevas altas de gas natural, al no haber todavía consumos, el peaje de acceso lo asigna habitualmente el instalador tras hacer una estimación de las necesidades de gas del inmueble según su equipamiento –si tiene calefacción de gas o no, por ejemplo– y el número de personas que lo vayan a habitar.

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¿Cuál es la diferencia entre el radiador y el convector?

Una de las principales diferencias entre el radiador y el convector se encuentra en que el primero revuelve menos el aire por lo que no traslada tanto el polvo ni crea tanta sequedad en el ambiente.

Asimismo, la sensación térmica generada por los radiadores y el tiempo que mantienen el calor es superior a lo que se consigue usando los convectores como medio de generación de temperatura. 

Por contra, la rapidez para producir calor de los convectores es mayor que la de los radiadores. 

Por último, las dimensiones de las superficies a calentar también marca una diferencia entre estos dos aparatos. Así, el convector se recomienda como dispositivo para calentar espacios o estancias pequeñas, mientras que el radiador es ideal para viviendas no muy grandes o como complemento a otros sistemas de calefacción.

¿De qué material están hechas las tuberías de gas natural?

No hay un único material idóneo para las tuberías de gas natural, de hecho, los materiales más comúnmente utilizados en su fabricación son el acero, el cobre y el polietileno. 

Los tubos de acero son altamente resistentes a la presión y a las condiciones ambientales. Esto garantiza que sea un material idóneo tanto para instalaciones internas como externas, subterráneas o a nivel de suelo, a pesar de que pueden presentar problemas de oxidación. 

Por otro lado, su vida útil es larga, son livianos y su instalación no presenta excesivas complicaciones dada la flexibilidad con la que cuenta y la compatibilidad con procesos de soldadura. 

Su principal hándicap son el precio y la conductividad térmica. 

Los tubos de cobre han sido los protagonistas en las instalaciones de gas por décadas, sobre todo, en las interiores. Incluso en algunos casos se aprovecha su color a la hora de decidir dada su mayor encaje como elemento decorativo. 

Es fácil de instalar, es un material liviano y también permite soldadura en caso de ser necesaria para su instalación. Su conductividad térmica es otra de sus ventajas. 

En contra tiene que es un producto más caro y menos resistente que el acero. 

Los tubos de polietileno son mucho más económicos, completamente dúctiles y compatibles con instalaciones subterráneas. 

La parte negativa de ellos es que no son recomendables en instalaciones exteriores donde la exposición al sol sea alta, dado que en estas condiciones el material se deteriora con relativa facilidad. 

Tampoco se aconsejan en instalaciones en zonas con actividad sísmica reconocida ni en aquellas que abastecen redes de gas de alcantarillas y túneles.