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La agrovoltaica o agrivoltaica es una forma de producir electricidad verde que combina la producción agrícola con la instalación de paneles fotovoltaicos en el mismo terreno.
En un contexto de crisis climática, en el que es necesario optimizar cada hectárea disponible, este tipo de instalaciones plantea una solución para mejorar el rendimiento de los cultivos mientras se aprovecha la radiación solar para generar energía agrícola.
España es uno de los países con mayor potencial de desarrollo por su alto recurso solar y su amplio territorio agrícola. Por esta razón, hemos pensado que podría interesarte que profundicemos en qué es, cómo funciona y qué papel juega la agrovoltaica para transformar el futuro del campo español.
La agrovoltaica o agrovoltaísmo es un sistema innovador que compatibiliza la agricultura y la generación de electricidad solar mediante paneles fotovoltaicos que se colocan en la misma superficie agrícola en la que se cultiva.
Así, ambas actividades se desarrollan simultáneamente, maximizando el aprovechamiento del suelo y evitando el abandono de cultivos por razones energéticas.
Considerando que España se enfrenta al reto de tener que instalar grandes cantidades de potencia solar, en concreto y según el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030 se debe llegar a 39 GW, esta tecnología presenta una alternativa para optimizar el uso del territorio sin renunciar a la actividad agraria.
Así las cosas, su instalación debe responder a una planificación precisa y a una correcta elección del tipo de cultivo en función del suelo, la ubicación y la zona climática.
Su principal diferencia reside en que una instalación fotovoltaica convencional ocupa todo el terreno para generar electricidad, desplazando cualquier tipo de actividad agrícola.
Por el contrario, una instalación agrovoltaica permite mantener el cultivo y añadir la producción eléctrica gracias a una instalación más elevada y una configuración adaptada y menos densa de paneles.
Esta simbiosis permite, incluso, mejorar la producción agrícola creando sinergias.
La clave del funcionamiento de la energía agrovoltaica estriba en que el cultivo y la generación de energía no se obstaculicen, ya que van a desarrollarse en el mismo terreno.
Para conseguirlo, los paneles solares se instalan sobre estructuras elevadas con el objetivo de dejar espacio libre para que las plantas puedan crecer, e incluso para dejar paso a la maquinaria agrícola.
También es importante diseñar de manera adecuada la densidad de las placas solares de manera que puedan garantizar que la luz, tanto directa como difusa, pueda llegar al cultivo, pero con el ángulo adecuado para maximizar la producción de energía.
Los paneles favorecen que se cree un microclima que puede favorecer a plantaciones que requieran una mayor retención de humedad y no puedan exponerse a insolaciones excesivas.
Gracias a esta infraestructura, los cultivos compatibles con la agrovoltaica van a quedar protegidos de condiciones climáticas adversas que pueden dañarlos, como el granizo o el viento, y servir como soporte adicional para redes antipájaros.
Este tipo de sistemas pueden incrementar su desempeño aprovechando los últimos avances tecnológicos en energía fotovoltaica.
Por ejemplo, se pueden emplear seguidores solares o trackers solares capaces de adaptar la orientación de los paneles en función de las condiciones meteorológicas, radiación o tipo de cultivo.
Incluso existen softwares que permiten ajustar la inclinación de los módulos según los modelos de crecimiento de cada planta.
Para maximizar la producción de electricidad y potenciar las posibles sinergias entre estas dos actividades productivas, es necesario adaptar la altura, separación e inclinación de los paneles, mientras se priorizan los cultivos más tolerantes a la sombra.
Un ejemplo de ello son los kiwis que proliferan bien en invernaderos fotovoltaicos. También existen actualmente otros cultivos como las lechugas, patatas, cereales como el trigo o el maíz, o frutales como manzanos, cítricos o albaricoqueros.
En viñedos, también se han observado mejoras cuando se emplean paneles regulables, en concreto generando más frutos en veranos que son especialmente calurosos.
La agrovoltaica proporciona beneficios ambientales, económicos, agronómicos. Te enumeramos los más relevantes a continuación:
En un informe sobre la situación de la energía agrivoltaica de la Universidad de Córdoba se plasman aplicaciones concretas en España y Europa.
Te enumeramos algunas de ellas para que puedas comprobar la versatilidad de este tipo de combinaciones:
Como puedes constatar, las aplicaciones de la agrivoltaica combinan innovación, sostenibilidad y optimización de los recursos.
La crisis energética y climática actual está impulsando la transición hacia un nuevo modelo energético donde las instalaciones fotovoltaicas tienen un rol esencial.
Esta dinámica se ve potenciada por la preocupación creciente frente al abandono de cultivos, que puede evitarse con la actividad agrovoltaica que diversifica el aprovechamiento del suelo.
Sin embargo, esta tecnología es aún incipiente en nuestro país, con alrededor de una decena de instalaciones identificadas en las que se combinan los cultivos tradicionales con la generación de electricidad renovable.
La aceptación social y regulatoria resulta clave. Para ello es indispensable la participación de las comunidades locales, el desarrollo de políticas específicas y el acompañamiento técnico enfocado a mejorar la percepción social y la integración paisajística.
El objetivo es potenciar la soberanía alimentaria y energética en España con soluciones agrovoltaicas adaptadas, fortaleciendo colaboraciones entre promotores y agricultores.
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