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¿Cómo calcular la potencia trifásica?

Saber cómo calcular la potencia trifásica de una instalación eléctrica puede ser sencillo aplicando la fórmula que sirve a tal fin para este tipo de instalaciones. La evolución de los contadores analógicos a los digitales ha propiciado que se pueda hacer un uso más eficaz de la electricidad en casos de demandas puntuales de una potencia mayor a la contratada.

Gracias a esta evolución es posible gestionar la potencia de las fases de una instalación trifásica de manera independiente ajustándose así a necesidades casuales sin tener que pagar por más energía de la necesaria. 

Calcular la potencia trifásica de tu instalación y entender el proceso arroja una información complementaria a la que puedas disponer que te permitirá sacarle mayor partido a tu instalación eléctrica. 

¿Qué es la potencia trifásica?

La potencia trifásica es aquella que puedes encontrar en una instalación eléctrica de 3 fases y 3 corrientes alternas. Este sistema puede considerarse como la unión de 3 circuitos monofásicos, por lo que la potencia total instantánea que se transfiere a través de él resulta de la suma de las potencias de cada uno de los tres sistemas monofásicos que lo componen. 

Una de sus características es que el flujo de una instalación trifásica es constante. Estas instalaciones eléctricas requieren de un contador trifásico para poder alimentar equipos que demandan mucha electricidad, ya que este elemento permite voltajes de entre 380 y 400 Voltios –V–, cantidades mayores que las de una instalación monofásica que trabaja con 220 V y 230 V. 

Por esta razón, la instalación trifásica responde a las necesidades de grandes comercios y naves industriales, pero también a las de viviendas de gran consumo o que cuentan con aparatos que necesitan mayor potencia para funcionar como grúas, montacargas, etc. De esta manera evitas que al usarlos el Interruptor de control de Potencia –ICP– de tu instalación salte por una sobredemanda eléctrica. 

A ese respecto, los contadores inteligentes actuales ofrecen la posibilidad de ajustar la potencia de manera más eficiente al consumo real. 

En ciertas instalaciones con los contadores analógicos era necesario pasar a una instalación trifásica porque uno de los elementos –un generador, por ejemplo– hacía saltar el IPC, por lo que se acababa contratando más potencia de la necesaria a causa de un uso puntual de un aparato. 

Los nuevos contadores permiten repartir la potencia entre sus fases como quieras y si ya no necesitas esa potencia extra, puedes reconvertir tu instalación a monofásica sin necesidad de solicitar un nuevo boletín eléctrico y asumir los costes del proceso.  

Cómo calcular potencia trifásica

¿Cómo se calcula la potencia trifásica?

Antes de abordar la fórmula para calcular la potencia trifásica, vemos necesario apuntar que la potencia eléctrica es la cantidad de energía que un consumidor puede recibir en un momento determinado y se mide en kilovatios (kW). 

En el caso de que desees calcular la cantidad de corriente con la que cuenta una instalación trifásica puedes hacerlo dividiendo el número de kW contratados según el rango de potencia en 3 partes iguales.

Ten presente que los contadores nuevos, tal y como te hemos avanzado, permiten un ajuste según tus preferencias y necesidades por lo que una fase puede ofrecer más potencia que otra. 

A nivel más técnico, la fórmula que compartimos a continuación hace referencia a la potencia trifásica activa, o lo que es lo mismo la suma de las potencias activas de los 3 sistemas monofásicos que lo componen. 

Se habla de potencia activa equilibrada cuando es tres veces la de uno de sus sistemas monofásicos.

El cálculo esta potencia se basa en la fórmula siguiente:

P = √3 x V x I x Cos∅

Los componentes de este cálculo son: 

●   P o potencia trifásica activa: es la potencia eléctrica absorbida. Esta es diferente a la potencia nominal del equipo que se refiere a su potencia máxima permitida.

●   V o tensión eléctrica: se trata de la tensión de línea, es decir la tensión eléctrica que se necesita para transmitir la energía eléctrica medida entre dos de las fases.

●   I o intensidad: es la corriente que circula por cada una de las fases.

●   Cos∅ o coseno de Phi: se refiere a la relación entre la corriente activa y la aparente. Este dato cuyo valor varía entre 0 y 1 suele ser facilitado por el fabricante del equipo y puede variar en función de la carga. 

En el caso de que sea muy bajo, quiere decir que hay una parte de la intensidad que no se transforma en potencia aprovechable. 

Elegir entre instalación monofásica o trifásica

Si te preguntas cómo puedes elegir entre instalación monofásica y trifásica, el mayor elemento discriminador es la potencia que requiera tu instalación. 

Esto es, siempre que tu potencia contratada no supere los 13,86 kW para 220 V y los 14,49 kW para 230 V, no necesitas una potencia trifásica, será suficiente con una monofásica. 

De manera que lo que tienes que analizar es qué potencia de luz contratar en tu vivienda o negocio en base a tus necesidades.

Además de resultar una manera eficaz de aumentar la potencia en tu vivienda o negocio, las instalaciones trifásicas aportan características técnicas como que:

●   Aseguran un flujo más constante al reducir las pérdidas de transmisión de energía. 

●   Pueden ofrecer diferentes voltajes según los equipamientos (230 V o 400 V).

●   Pueden ajustar la potencia de cada una de las 3 fases gracias a los contadores digitales inteligentes. 

La potencia trifásica se recomienda también para trabajar con máquinas que requieran una potencia aparente –cantidad de potencia que consume un aparato eléctrico– superior a 18 kilovoltamperios (kVA).

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