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Radiadores o suelo radiante: sus ventajas e inconvenientes a debate

¿Radiadores o suelo radiante? Esta es una de las grandes dudas que te asaltan cuando analizas la viabilidad de las distintas opciones existentes en el mercado para la calefacción de tu vivienda o negocio, y es que ambos sistemas te ofrecen un calor confortable, seguro y homogéneo, pero difieren en cuanto a beneficios e inconvenientes.

La importancia de elegir correctamente en cada caso la mejor opción tiene suficiente razón de ser si tienes en cuenta que la calefacción supone la partida de gasto más elevada de todo tu consumo energético.

Para abordar y dar respuesta a las posibles cuestiones, en el artículo nos basaremos en 7 aspectos decisivos que te ayudarán a descubrir qué es mejor para ti: radiadores o suelo radiante. 

Aspectos decisivos en la elección entre radiadores o suelo radiante

Si estás pensando en hacer una inversión para instalar un sistema de calefacción en tu vivienda y optas por el gas natural como fuente de alimentación tanto para tu sistema de calefacción por radiadores como de suelo radiante, debes saber que ya estás perfilando tus preferencias por invertir en confort técnico. 

Pero, ¿qué aspectos marcan las ventajas y desventajas de los radiadores y del suelo radiante y determinan tu elección entre ambos?

Inversión inicial

Si atiendes únicamente a la inversión inicial, la opción que te conviene por precio de instalación de manera clara son los radiadores. El importante desembolso inicial es una de las principales desventajas del suelo radiante aunque también es cierto que se puede rentabilizar a largo plazo gracias a su eficiencia energética

Algo que debes tener muy presente es que si la instalación de suelo radiante la vas a hacer en una vivienda de nueva construcción o en rehabilitación será más económica que tener que levantar el suelo de una vivienda ya acabada.  

El tipo de suelo es precisamente uno de los elementos que influye significativamente en el rendimiento, puesto que dependiendo de su naturaleza conserva mejor o peor el calor. Para sacar el mayor partido, opta por materiales cerámicos o pétreos que conservan y retienen mejor la temperatura.

Consumo

El suelo radiante según los expertos puede suponer un ahorro considerable a tener en cuenta en tu factura del gas con respecto a los radiadores, dado que el calor que desprende se extiende de manera más homogénea por las estancias. 

Asimismo, su rendimiento es mejor si se mantiene encendido de forma continuada, por eso no es aconsejable en viviendas que no sean las principales o que no se vayan a usar con frecuencia. 

Si no estás mucho en casa, una opción beneficiosa puede ser la de instalar radiadores con cronotermostato que puedas programar para adaptar el consumo a tus hábitos. 

Eficiencia

Siempre que cuentes con una caldera de gas de condensación, tanto los radiadores como el suelo radiante son sistemas eficientes. 

Una de las ventajas más importantes del suelo radiante es que la temperatura que necesita para su correcto funcionamiento no supera los 45 ºC. 

Para disfrutar de esta ventaja en una instalación de radiadores, elige radiadores que funcionan con temperaturas entre los 35 ºC y los 45 ºC. 

Seguridad

En el caso del suelo radiante, al tratarse de un sistema que funciona a baja temperatura y que además se instala bajo el suelo de la vivienda, no existe peligro de quemaduras, golpes, cortes o tropezones. 

Gracias a este hecho son también más seguros para los miembros más pequeños de la familia que los radiadores tradicionales o de nueva generación.

Otro factor a tener en cuenta es que calentar espacios con suelo radiante no reseca el ambiente, a diferencia de otro tipo de calefacción, por lo que no afecta negativamente a tu salud ni a la de tu familia. 

Por el contrario, en viviendas o negocios con un porcentaje de humedad ambiental alto, el uso de radiadores ayuda a aliviar esta carga y puede convertirse en la opción más adecuada. 

No debes olvidar que, por su parte, las instalaciones de calefacción por gas son seguras siempre que realices la inspección periódica y que contrates un servicio de mantenimiento de gas que aseguran el correcto funcionamiento de tu caldera y de tu circuito. Ambos son elementos clave en la seguridad global de tu instalación de gas y, por ende, de los elementos que funcionan gracias a ella.  

Confort

Con el suelo radiante puedes obtener una temperatura homogénea y de confort todo el año de entre 22 ºC y 24 ºC que se reparte por el piso. Pero debes tomar en consideración que este sistema de calefacción tarda mucho más en llegar a la temperatura de confort que los radiadores. 

Por otro lado, si deseas crear un ambiente saludable en tu vivienda potenciando el máximo control de la temperatura de tus espacios piensa en la zonificación que es compatible con ambos sistemas de calefacción. 

Espacio

La optimización del espacio es uno de los puntos fuertes del suelo radiante, ya que se instala bajo el piso y a diferencia de los radiadores, sus elementos no se encuentran expuestos ni ocupan lugar físico visible. 

Esto redunda en un aspecto más estéticamente homogéneo y estilizado al no interferir con el resto de elementos decorativos de cada estancia. 

Versatilidad

El suelo radiante por agua puede ser utilizado también para refrescar la vivienda en verano haciéndola circular a una temperatura de 17 ºC.

Otra de sus ventajas es que ayuda a reforzar el aislamiento de la vivienda, ya que se instala entre la solera y la superficie del suelo. 

Radiadores o suelo radiante

 4 consejos para elegir calefacción por radiadores o suelo radiante

Ahora que conoces algunas de las ventajas y desventajas de estos dos métodos de calefacción, apúntate los siguientes 4 criterios a la hora de discriminar entre radiadores o suelo radiante. 

Establece tu presupuesto inicial

Antes de embarcarte en la selección de tu sistema, el primer factor a considerar es el presupuesto inicial. El suelo radiante oscila entre los 40 € y los 70 € el m2 –depende del tipo de instalación y de los materiales empleados– más el coste de la caldera. 

En lo que respecta a los radiadores el precio puede ser inferior aunque está supeditado al tipo de radiador que elijas porque pueden ir de unos 30 € el elemento a unos 500 €, importe al que también debes sumar la caldera. 

Considera el tipo de vivienda que tienes 

Si se trata de tu vivienda principal puedes plantearte la instalación del suelo radiante. Para segundas viviendas y viviendas esporádicas los radiadores de agua o incluso un sistema de bomba de calor puede ser más eficaz. 

Analiza tus hábitos de consumo

El suelo radiante es eficiente en usos continuados durante tiempo dado que tarda horas en calentar la vivienda o negocio, como te hemos anticipado, sobre todo si es espacioso. Sin embargo, una vez alcanzada la temperatura de confort la conserva mucho mejor.  

Refuerza el aislamiento 

Si no cuentas con un buen aislamiento térmico procura solventarlo antes de invertir en cualquier sistema de calefacción porque, por muy eficaces que sean, consumirás más energía de la que realmente necesita tu vivienda. 

Valora opciones híbridas también, por ejemplo el suelo radiante combinado con sistemas como la aerotermia

Consulta a un especialista que realice un estudio sobre tus posibilidades, a veces lo que puede parecer más complicado desde el primer momento es más rentable y eficiente a medio y largo plazo. 

Y un último consejo: busca un suministrador de confianza ya que la tarifa de gas que tengas contratada puede marcar la diferencia a la hora de pensar en ahorrar en tu consumo. 

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