Luz

Acumulador eléctrico: qué es, tipos y para qué sirve

Un acumulador eléctrico puede ayudarte a ser más eficiente en tu consumo de energía y a ahorrar en tu factura de la luz. ¿Quieres saber cómo? 

Descubre en este artículo qué es, qué tipos hay y para qué sirve un acumulador eléctrico, así como las ventajas y desventajas que ofrece un sistema de calefacción basado en acumuladores. 

¿Qué es un acumulador eléctrico y para qué sirve?

Un acumulador eléctrico es un dispositivo que permite acumular energía para usarla posteriormente durante un tiempo más o menos extenso. 

Aunque depende del tipo de acumulador, destacamos 3 finalidades principales: 

  1. Garantizar un suministro energético constante.

  2. Complementar un sistema de calefacción.

  3. Gestionar mejor el consumo energético para ahorrar.  

Los acumuladores eléctricos son muy versátiles tanto para el uso doméstico como para el industrial. Vamos a comprobarlo adentrándonos en su funcionamiento. 

¿Cómo funciona y para qué sirve un acumulador eléctrico?

El funcionamiento básico de todos los acumuladores eléctricos es, siguiendo la definición que hemos visto, acumular energía para transformarla en otro tipo de energía o para utilizar esa misma energía posteriormente.

A modo de ejemplo, vamos a centrarnos en un acumulador eléctrico utilizado para calentar una estancia. 

Este aparato toma como fuente la electricidad que acumula en su interior en forma de energía térmica. Su estructura se calienta y libera el calor de manera constante a lo largo del día o en las franjas horarias que hayas programado.  

Acumulador eléctrico

¿Qué tipos de acumuladores eléctricos existen?

Puedes encontrar 3 tipos de acumuladores eléctricos dependiendo de su finalidad:

  1. Fotovoltaico o solar.

  2. De agua caliente.

  3. De calor o térmico.

Te aclaramos las características de cada uno de ellos seguidamente. 

Acumulador eléctrico fotovoltaico o solar

Un acumulador eléctrico fotovoltaico o solar es un sistema eléctrico que utiliza la energía fotovoltaica de las placas solares y la convierte en calor acumulado en su interior.

De esta manera, es capaz de ofrecer calefacción las 24h del día incluso cuando las condiciones climatológicas son adversas a la captación de energía solar.

Acumulador eléctrico de agua caliente

El acumulador eléctrico de agua caliente es un depósito o tanque que permite almacenar agua a una elevada temperatura. De este modo, puedes disponer de agua caliente sin solicitar constantemente que la caldera entre en funcionamiento y ayudándote de esta forma a ahorrar. 

Puede conectarse como complemento de calderas de gas natural, de calderas eléctricas o de bombas de calor. 

Un acumulador de agua caliente te ofrece diferentes beneficios añadidos a lo comentado: 

  • Proporciona agua caliente si tu instalación de calefacción no dispone de gestión de Agua Caliente Sanitaria o ACS.

  • Facilita que la temperatura del caudal de agua sea constante, es decir que no afecte a la calefacción si estás utilizando el agua caliente. 

  • Es más barato calentar agua a través de la energía producida por la caldera gracias a un acumulador que a través de la resistencia de un calentador eléctrico.

El último tipo que pasamos a explicarte es el acumulador térmico que puedes usar como sistema de calefacción. 

Acumulador eléctrico de calor o acumulador térmico

El acumulador eléctrico de calor, también llamado acumulador térmico, transforma la energía eléctrica en calor para tu hogar. 

Para sacarle el mayor partido tienes que tener contratada una tarifa de discriminación horaria, ya que los acumuladores se cargan en la tarifa valle y proporcionan energía durante el resto del día, cuando la luz es más cara.

Encontrarás 2 tipos de acumuladores térmicos:

Acumulador estático

El acumulador estático se compone de unas piedras refractarias interiores que acumulan energía que van liberando poco a poco consiguiendo una temperatura confortable durante todo el día. 

El inconveniente es que sólo puedes controlar el 25% del calor descargado ya que mucha energía se pierde. 

Si buscas eficiencia, recurre a acumuladores de calor dinámicos o a una combinación estratégica de ambos tipos que equilibran presupuesto -los estáticos son más baratos- y eficiencia.

Acumulador dinámico

El acumulador dinámico te permite disfrutar del calor acumulado en las horas que desees. 

Este tipo de calefacción te ayuda a ahorrar, según los expertos, hasta un 25% más que los radiadores eléctricos convencionales que funcionan de manera directa. Además, estos equipos cargan únicamente la cantidad de energía que has utilizado. 

Gracias a su potente aislamiento térmico puedes aprovechar el 85% de la energía de la que has hecho acopio. Suelen contar con un ventilador para la transmisión del calor y facilitan la zonificación de tu vivienda al poder regular su temperatura.

Acumulador eléctrico para calefacción: ventajas y desventajas

Un sistema de calefacción por acumuladores de calor tiene, como toda instalación, sus ventajas y sus desventajas. Te las mostramos para que puedas valorar si realmente es una opción para ti. 

Ventajas del acumulador eléctrico de calor

Entre sus beneficios, destacamos los 5 siguientes: 

  1. Proporcionan energía limpia siempre que la fuente de energía sea electricidad verde

  2. Su instalación es sencilla, no necesitas hacer obras.

  3. La inversión inicial es baja comparada con otros sistemas de calefacción.

  4. Ocupa el espacio de los elementos únicamente, sin necesidad de otros dispositivos. 

  5. No requiere de ningún tipo de mantenimiento.

A pesar de sus ventajas, la calefacción por acumuladores eléctricos tiene inconvenientes que tratamos en el siguiente apartado. 

Desventajas del acumulador eléctrico de calor

Los acumuladores de calor pueden adaptarse a tus necesidades siempre que no quieras hacer obras en tu casa, que no tengas acceso a la distribución de gas natural o que no desees realizar una inversión más importante, como es el caso de un sistema de calefacción por aerotermia.

Para que cuentes con toda la información, tenemos que comentarte sus 2 inconvenientes principales: 

  1. Tienen menos inercia térmica que otros sistemas de calefacción como el gas natural. 

  2. Son menos eficientes que otros sistemas eléctricos como las bombas de calor, aunque estas necesitan de una inversión inicial más elevada.

A modo orientativo, el precio de un acumulador eléctrico se sitúa entre 150 € y 700 €, a lo que debes sumarle el precio de la instalación. Si sigues teniendo dudas te invitamos a consultar nuestras recomendaciones sobre el sistema de calefacción más eficiente

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